Después de una hora de viaje llegamos al Cañón de Almadenes, estuvimos subiendo y bajando un montón de escalones, escalones p’arriba, escalones p’abajo. Después, bajamos una cuesta y otra vez escalones p’arriba, pero no pequeños, sino gigantes. Desde arriba vimos el rio y nos echamos unas fotos mi prima Laura y Yo, entonces empezamos a caminar un poco recto.